¿Que tienen en común marcas como Lacoste, Camel, Ferrari, Bacardi, Playboy o Puma?
¿Que tienen en común marcas como Lacoste, Camel, Ferrari, Bacardi, Playboy o Puma?
Nos fascinan los animales. Y por eso recurrimos continuamente a representarlos. Lo hacían nuestros antepasados prehistóricos (plasmándolos en las cuevas de Altamira, por ejemplo) y lo seguimos haciendo hoy en día. Estas son algunas fotos actuales de escaparates de ciudades españolas….
¡Se pierde, se pierde el placer de la correspondencia…! ¡Una compañía tan mítica como US Post Services, a punto de quebrar! ¡Y eso que es la 2ª empresa norteamericana en número de empleados (tras Wal Mart)! Para más detalles, lee aquí la noticia que publicó recientemente al respecto La Vanguardia.

En estos días de exaltación del espíritu familiar y social y de exacerbación (transitoria) de las buenas intenciones y de manifestaciones fisiológicas tan mundanas como el ardor de estómago, “toca” desearnos no sólo Felices Fiestas sino también, ay, Próspero Año Nuevo, lo que a estas alturas de la crisis es ya un oxímoron casi más absurdo que un “instante eterno”…
Por ello, apuesto, simple y llanamente, por desearos que, por lo menos, sea un año Ojalá, tanto a nivel individual como colectivo.
Ojalá, 2012 sea el año en que nos aventuremos a pronosticar el final del túnel, el año del cambio de tendencia, el año en que nos dejen de tocar el euro (allá Cameron de la Isla y sus palmeros) y el año en que la indignación sirva de algo (los alborotos deben ser productivos), entre muchas otras cosas.
Y ojalá, para cada uno de vosotros, 2012 sea un año donde cumpláis vuestros objetivos –profesionales, familiares y personales- y celebréis algún que otro éxito e hito vital.
Y si no se cumple ningún ojalá, siempre nos quedará el deporte (Juegos Olímpicos incluidos: Londres 2012)… ¡Feliz Año Ojalá!

Se puede ver y descargar clicando en la imagen o aquí
Erich Fromm se hacía esa pregunta crucial en su famoso libro “To Have or To Be?” (1976) ¿Qué es más importante?… Pilar Jericó da una respuesta inteligente y profunda en un breve (lo bueno si….) artículo publicado ayer en “El País”, “Lo esencial es invisible”
A pesar de la que está cayendo, Coca Cola, en su campaña 2011 nos da algunas “razones para creer”: por cada Bolsa de Valores que se desploma, hay 10 versiones de “What a Wonderful World”; por cada persona corrupta, hay ocho mil donando sangre, etc.
Coca Cola ha cambiado la ubicación de su famosa fórmula secreta (de la caja fuerte del banco SunTrust de Atlanta ha pasado al museo Coca Cola que alberga la misma ciudad), pero no ha variado un ápice su filosofía publicitaria… Como reza su slogan, la empresa de refrescos lleva 125 años destapando felicidad… Y lo consigue de nuevo con esta campaña. Es un anuncio “vitamínico”. Anima y da energía.
No se trata de caer en el optimismo tontorrón o desaforado, por supuesto, sino, simplemente, de saber insuflarse ánimos en los momentos difíciles. Se trata de ver la botella medio llena, sea de Coca-Cola, de cualquier otro refresco o de lo que sea. Lo importante no es lo que sucede, sino cómo nos enfrentamos a lo que sucede, como reflexionaba en el reciente artículo “El color de la emoción”
Esa, o parecida, debe ser la pregunta que se hacen muchos directivos españoles cuando alguien -fundamentalmente, un jefe- les da su opinión sobre alguna actuación suya digamos no muy adecuada. En vez de asumir el feedback (el dado comme il faut, se entiende) como una herramienta útil para su desarrollo profesional y personal, la mayoría de directivos patrios se sienten injustamente atacados. De hecho, según el estudio “El modo de pensar de los directivos 2009-2010”, publicado hace unos meses por la consultora Infova y basado en una encuesta a 800 ejecutivos de empresas españolas, es alarmante la escasa información que reciben los directivos españoles sobre cómo realizan su trabajo. El estudio afirma que los directivos españoles tienen pánico a recibir feedback… Las principales razones que dificultan el feedback son a) el temor del empleado a opinar abiertamente sobre sus superiores, b) la ausencia de canales que faciliten dicha comunicación y c) la actitud del propio equipo directivo que a menudo frena el proceso por miedo a verse cuestionado.
Nada que deba sorprendernos demasiado…. Es sabido que entre los directivos (y los no directivos) españoles se estila mucho criticar a los de arriba y a los de al lado e incluso a los de abajo, mientras que la autocrítica brilla por su ausencia. Los otros siempre tienen mucho que mejorar, nosotros no tanto…
¿Qué es exactamente el feedback?… Es un proceso de retroalimentación de información: una persona informa a otra acerca de lo que percibe de ella. Eso sí, la que opina sobre la otra lo debe hacer sopesadamente y centrándose en la conducta (lo que el otro ha hecho, no cómo es…), dado que el principal objetivo del feedback es ayudar a mejorar a la otra persona. Debe tener vocación de ayuda. Si ésta no existe, mejor no darlo…
¿Por qué el feedback es tan importante? Porque si es consistente, es una excelente forma de desarrollar a los colaboradores. Es decir, para el que lo recibe es una ayuda para mejorar su forma de trabajar, e incluso de incrementar su compromiso y motivación.
Básicamente, hay dos tipos de feedback: a) de apoyo: para reforzar una conducta adecuada. b) de corrección: para cambiar una conducta inadecuada. Es importante dar los dos: el de apoyo, porque si no se hace, existe el riesgo de que la conducta buena no se repita y el de corrección, porque si no se da, el riesgo es que la conducta inadecuada se repita. El feedback de apoyo es sencillo y agradable de dar. Aunque a algunas personas les cueste, felicitar no es difícil. Eso sí, para que sea un buen feedback conviene ser específico (no simplemente “lo has hecho muy bien”, si no, “lo has hecho muy bien por esto y por lo otro”). El feedback de corrección es el realmente complicado de dar a aquel colaborador que no ha cumplido lo que se esperaba de él. En tal caso, el feedback debe proporcionarse tan pronto como sea posible, a poder ser en un momento de calma y jamás en público. A continuación, 5 reglas de cómo dar un buen feedback:
1. Elige bien el momento para dar el feedback.
2. Describe la conducta en lenguaje objetivo y sé específico.
3. Menciona el impacto del comportamiento sobre ti, el equipo, el objetivo, el cliente.
4. Haz sugerencias de cómo modificar la conducta inadecuada o solicitudes de mantenimiento y prolongación de la adecuada.
5. Comprueba que tu feedback ha sido entendido. Muéstrate abierto a opiniones diferentes.
Para terminar, una afirmación de Nigel Nicholson, profesor de la London Business School: “Sólo hay un modo de conocerte a ti mismo: pregunta a los demás”.
PP (PostPost): la “sonoridad” y el toque “casi visual” de la cuestión que da título al post han sido inspiradas por lo que contó una directiva amiga en una sesión de formación.
El clásico del futbol español corporeizado en un restaurante, también clásico, de la Ciudad Condal… Pasión, emociones, corazón, estómago y hambre de victoria.