Un elefante se balanceaba…

Los elefantes no sólo están de moda (lo digo única y exclusivamente por su utilización en escaparates de tiendas de moda, como la de la foto…) sino que también constituyen uno de los mejores ejemplos de liderazgo en el mundo animal. Los elefantes viven en grupo y demuestran un comportamiento social complejo. Es una especie en la que prevalece el liderazgo femenino. Las hembras se agrupan en unidades familiares que generalmente sólo incluyen hembras adultas muy unidas y sus crías. Los machos adultos suelen asociarse en grupos pequeños, que cambian constantemente de número y estructura o bien pasan temporadas en solitario, tan sólo aproximándose a las unidades  femeninas en época de celo. En los grupos de hembras, la mayor, la matriarca, es la líder indiscutible: guía, protege, enseña…. Y por cierto, como refleja metafóricamente la imagen del elefante balanceándose, el liderazgo es un asunto de equilibriolos buenos líderes saben exigir y dar. Exigen a sus equipos y colaboradores dedicación, entrega, aptitud y actitud, y sobretodo ¡resultados! pero también les dan reconocimiento, atención, buen salario, beneficios sociales, conciliación,….

 

¿Qué podemos aprender de Nadal, Alonso, el Barça y compañía?

Esta temporada…. ¿Nadal arrebatará el número 1 a Djokovic? ¿Fernando Alonso volverá a ser campeón del mundo de F1? ¿Volverá el Barça a ganar la Champions? ¿Ha llegado la nueva hora del Real Madrid en la Liga? El deporte suscita preguntas y más preguntas y, sobretodo, suscita pasiones.

En estos tiempos convulsos, de incertidumbre e incluso de desesperanza, el deporte –practicarlo, seguirlo o ambos- es una de las pocas formas de evasión que nos queda. Y, en España, es, además, una de las escasas fuentes remanentes de alegría: el deporte nacional está atravesando su época más gloriosa.

Eso sí, como dice el escritor John Carlin refiriéndose al fútbol, unir nuestra felicidad a lo que hagan once individuos a los que no conocemos personalmente y que no tienen el menor interés en conocernos parece poco inteligente. Y yo añado que si simplemente disfrutamos de sus éxitos y aprendemos de ellos (en vez de unir a ellos nuestra felicidad), ya es otra cuestión…

Para profundizar en el tema, aquí tenéis mi artículo “Cinco lecciones de deportistas de élite” que se acaba de publicar en la revista “Body Life”. ¡Espero que os guste!

Temor al fracaso

Hubo un tiempo en que Carla Bruni era conocida pero no urbi et orbi…. Me refiero a cuando la ex top model italiana, tras triunfar en los años noventa en las pasarelas de más renombre internacional, decidió aventurarse en el mundo de la canción. De aquella Carla Bruni recuerdo algo que me gustó y se me quedó. Antes de lanzar su primer disco, a la pregunta de si no temía ser la enésima modelo que fracasaba al lanzarse al mundo de la música, su respuesta era indefectiblemente la misma: “EL FRACASO PARA MI SERÍA NO INTENTARLO”.

El mensaje es claro y potente: el hecho en si mismo de intentar algo nuevo es ya un éxito, a pesar de que siempre surgen agoreros que vaticinan el fracaso de las iniciativas. Como Carla Bruni añadía, aquellos que jamás arriesgan, aquellos que nunca emprenden iniciativas y que por tanto creen que nunca fracasan, son los que realmente viven en el fracaso permanente. Con su primer disco, Carla Bruni consiguió el reconocimiento de crítica y público. Su tono susurrante y sus melodías llegaron al gran público. El resto ya es bien conocido.

Por tanto, el inmovilismo es un fracaso en si mismo. Y a eso se puede añadir que a veces es casi peor el temor al fracaso que el propio fracaso. Es algo válido en cualquier momento, pero quizá lo es todavía más ante la necesidad de cambio a la que suelen empujar las crisis. Para ahondar más en el tema del fracaso y su opuesto, el éxito, puedes ver un artículo de hace un tiempo “El éxito, un asunto de sugestión, gestión y digestión”.

El no talento

En una reciente entrevista (revista Observatorio de Recursos Humanos, nº 64, enero 2012), el director de recursos humanos del Grupo Eulen, Alfonso Gordon, dice algo poco habitual: “Lo que tiene mérito es gestionar el no talento”.  De hecho, hace un llamamiento a no seguir hablando de gestión de talento, como en los últimos años. Se pregunta si siendo el talento escaso, por definición, las empresas –y los directores de recursos humanos- deben dedicarse a gestionar lo escaso… Según el directivo de Eulen, el grupo español líder en la prestación de servicios generales (limpieza, seguridad, mantenimiento, etc) a empresas, “lo que tiene mérito es gestionar lo que no tiene talento y ser capaces de sacarle partido y “rentabilidad” y eso es lo que hace falta ahora”. Y añade: “Recursos humanos debe ser un área facilitadora de una política de gestión de personas que cada vez sea mejor, que se ocupe de las personas, de las que tienen talento y de las que no lo tienen”.

Es un enfoque distinto. Entre otras cosas, choca con la hipótesis habitual de que todo el mundo tiene talento o algún talento y que lo que debe es encontrarlo. Resumiendo, una visión diferente e interesante, que induce a reflexión y que se puede leer íntegramente aquí.

Los beneficios del café.

Es sabido, el café aumenta la atención y la concentración en el trabajo. La cafeína estimula el sistema nervioso, facilitando la coordinación, mejorando el estado de ánimo y  la motivación. Incrementa la energía, la resistencia y la rapidez mental, y, por consiguiente, disminuye el cansancio. Pero sus ventajas no sólo se circunscriben a las propiedades fisiológicas de la cafeína… Además, como dice la experta en redes sociales Charlene Li,  en las empresas, el café crea RELACIONES en torno a la máquina…