Un elefante se balanceaba…

Los elefantes no sólo están de moda (lo digo única y exclusivamente por su utilización en escaparates de tiendas de moda, como la de la foto…) sino que también constituyen uno de los mejores ejemplos de liderazgo en el mundo animal. Los elefantes viven en grupo y demuestran un comportamiento social complejo. Es una especie en la que prevalece el liderazgo femenino. Las hembras se agrupan en unidades familiares que generalmente sólo incluyen hembras adultas muy unidas y sus crías. Los machos adultos suelen asociarse en grupos pequeños, que cambian constantemente de número y estructura o bien pasan temporadas en solitario, tan sólo aproximándose a las unidades  femeninas en época de celo. En los grupos de hembras, la mayor, la matriarca, es la líder indiscutible: guía, protege, enseña…. Y por cierto, como refleja metafóricamente la imagen del elefante balanceándose, el liderazgo es un asunto de equilibriolos buenos líderes saben exigir y dar. Exigen a sus equipos y colaboradores dedicación, entrega, aptitud y actitud, y sobretodo ¡resultados! pero también les dan reconocimiento, atención, buen salario, beneficios sociales, conciliación,….

 

Rolling Stones, Marilyn Monroe y Donuts

Como estamos viendo a través de la tv y otros medios, en este mes de abril, los Donuts han cumplido 50 años, y lo celebran, Panrico mediante, recuperando su envase original, que tantos españoles hemos conocido (igual que los slogans “¡Anda, los Donuts!” y “¡Anda, la cartera!”).

No son ni mucho menos los únicos productos que están de conmemoración en 2012. También cumplen medio siglo, por ejemplo, las famosas chancletas Havaianas o el vino Vega Sicilia (1962 fue considerada su mejor añada) o se rememora el hundimiento del Titanic hace un siglo.

Reflexionemos sobre qué tienen en común los Donuts con otros dos “productos” que también están de celebración este año: los Rolling Stones y Marilyn Monroe, dos potentísimas “marcas humanas”, en terminología de Gerard Costa, profesor de marketing en ESADE. En 1962 se cumplen cincuenta años del nacimiento de los Stones y cien del fallecimiento de la atormentada actriz y “sex-symbol”.

¿Tienen algo que ver los Donuts, los Rolling y Marilyn, más allá de las efemérides de este año?

Creo que sí, a saber:

1) Son ÚNICOS e IRREPETIBLES

El sabor del Donut es único e inconfundible. El sonido de los Stones y la personalidad de Marilyn, también. Son tres iconos del siglo XX. La banda de viejos rockeros es única no sólo por su impresionante legado musical y estilo propio, también porque sus componentes bordean o superan los 70 años y están ahí, en plena forma. Es sabido que los viejos rockeros nunca mueren pero es un caso extraordinario de longevidad. Marilyn, no sólo a través de su físico sino también a través de su frágil y compleja personalidad logró encandilar a propios y a extraños, a gente corriente y a intelectuales, a gobernantes y a gobernados, a cinéfilos y no cinéfilos, y ahí sigue, medio siglo después de su muerte.

Los productos únicos, de éxito, generan copias. En las últimas décadas, han surgido muchas imitaciones de los Donuts (alguna ha tenido éxito, más por el precio que por el sabor), muchos grupos han copiado a los Stones y muchas actrices han intentado ser las nuevas Marilyn. De hecho, esa es una característica de los productos de éxito: aparecen copias que intentan emularles pero, en realidad, aunque puedan conseguir crearse un hueco en el mercado nunca lograrán restarles originalidad. Al contrario, las copias realzan la “irrepetibilidad” y “unicidad” del producto primigenio. Y, por supuesto, los productos únicos crean escuela.

2) Son REDONDOS

Para que un producto o una marca dure 50 años o se recuerde 100 años después de haber nacido debe ser o haber sido redondo, es decir, satisfacer plenamente a sus consumidores (o fans). El Donut es, obviamente, redondo, en su forma. Y también en su sabor, de ahí su largo éxito. Los Rolling Stones tienen puñados de canciones redondas: “Satisfaction” es tan sólo una de ellas, como se comprueba escuchando discos tan clásicos y ¡redondos! como “Let it bleed” (1969), “Sticky Fingers” (1971), “Exile on Main Street” (1972) o el reciente “A Bigger Bang” (2005). Y, además, llevan la circularidad hasta en su nombre: Rolling Stones significa “cantos rodados”. Marilyn no sólo se convirtió en la mayor sex-symbol de la historia gracias a las redondeces de su anatomía…. A través de sus películas y de su vida, ofrecía belleza, ternura, ingenuidad y provocación a partes iguales, lo que sedujo y sigue seduciendo no únicamente a hombres sino también a mujeres de toda edad y condición. En definitiva, estamos ante tres marcas redondas que, a pesar del paso del tiempo, ruedan y ruedan…

3) Son FRESCOS

En la campaña del  50 aniversario se destaca que los Donuts son tan frescos como siempre. Marilyn siempre será sexy, nunca la veremos vieja y arrugada. Su imagen está fresca en nuestra memoria y en nuestra retina. Continuamente, se encargan de refrescárnosla películas, documentales o hallazgos en torno a su atribulada vida. Mick Jagger, el líder de los Stones, es un “pimpollo” de casi 70 años. Rezuma vitalidad por los cuatro costados, como si tuviera, además de simpatía por el diablo, un pacto con él… Sí, de acuerdo, Keith Richards ofrece una imagen más ajada, pero los Rolling como banda son incombustibles y ostentan sin discusión la corona de reyes del rock (y del rhythm & blues). Su directo es más fresco que nunca, como supo retratar hace poco el gran Martin Scorsese en su película “Shine a Light”. De hecho, los fans de los Stones se preguntan (nos preguntamos) cuando volverán a actuar a sus lozanos sesenta o setenta  y pico años.

Resumiendo, en 2012 tenemos la oportunidad de celebrar muchas cosas con los Rolling Stones, los Donuts y Marilyn, y seguir disfrutando -saboreando, escuchando y viendo- sus redondeces únicas y frescas. Desde 1962 no han hecho más que acumular valor y, probablemente, así será todavía por mucho tiempo.  Larga vida a los “productos” redondos….

El silencio

Cuando estamos pendientes de lo que sucede a nuestro alrededor nos olvidamos de nosotros mismos. Focalizar la atención en estímulos externos —como escuchar la radio al acostarnos— evita la introspección. A menudo, lo hacemos de un modo casi inconsciente. Para huir de la reflexión y casi diría de la búsqueda interior, llenamos nuestras vidas de cosas insustanciales y de ruidos. El silencio, en cambio, nos obliga, queramos o no, a concentrarnos en los estímulos internos, en los que vienen de nuestro propio cuerpo y de nuestra mente. Claro, al prestarnos atención a nosotros mismos, no siempre percibimos sensaciones agradables… Aun así, es muy recomendable que practiquemos la comunicación con uno mismo, a la que podemos llamar comunicación interior. El silencio es el primer paso para afrontar y reconocer las circunstancias de las personas. Luego viene la comunicación con los demás, pero primero es fundamental el silencio y el encuentro interior.

Por tanto, el silencio es una fuente de reflexión y autoconocimiento. No es su único ámbito de utilidad. Hay, por lo menos, dos más: es también una fuente de inspiración y una herramienta de comunicación interpersonal.

La utilidad del silencio como fuente de inspiración es evidente, como saben no sólo los profesionales de la creación (pintores, escultores, escritores, etc.) sino cualquier persona que  afronta un proceso creativo.

¿Qué utilidad tiene en la comunicación interpersonal? El silencio está estrechamente relacionado con la prudencia, virtud que se representaba en la antigüedad como una matrona con un espejo (emblema de la reflexión y el conocimiento de uno mismo), y una serpiente (emblema de la astucia). Ortega y Gasset recalcó los beneficios del silencio en las relaciones personales. Según el filósofo, si una persona dijera a otra todo lo que piensa y sabe de ella, la convivencia sería imposible porque hay silencios de tolerancia y amistad que son de gran valor social. El respeto a los demás exige ocultaciones, disimulos y omisiones perfectamente justificables.

Algunos autores clásicos han escrito sobre el silencio en las relaciones personales. Alguno, como Dinouart, un eclesiástico francés del siglo XVIII, contemplaba el silencio sobre todo como un acto de contención y control de sí mismo. Otros —Gracián o Maquiavelo entre ellos— incidían en el carácter estratégico del silencio, es decir, en el poder de influir en el interlocutor mediante el cálculo o la táctica. Como todos hemos experimentado, a veces, en la comunicación con otros, el silencio puede ser ensordecedor.

Para profundizar sobre el silencio como fuente de auto-conocimiento, puedes ver el artículo “La comunicación interior”.

¿Qué podemos aprender de Nadal, Alonso, el Barça y compañía?

Esta temporada…. ¿Nadal arrebatará el número 1 a Djokovic? ¿Fernando Alonso volverá a ser campeón del mundo de F1? ¿Volverá el Barça a ganar la Champions? ¿Ha llegado la nueva hora del Real Madrid en la Liga? El deporte suscita preguntas y más preguntas y, sobretodo, suscita pasiones.

En estos tiempos convulsos, de incertidumbre e incluso de desesperanza, el deporte –practicarlo, seguirlo o ambos- es una de las pocas formas de evasión que nos queda. Y, en España, es, además, una de las escasas fuentes remanentes de alegría: el deporte nacional está atravesando su época más gloriosa.

Eso sí, como dice el escritor John Carlin refiriéndose al fútbol, unir nuestra felicidad a lo que hagan once individuos a los que no conocemos personalmente y que no tienen el menor interés en conocernos parece poco inteligente. Y yo añado que si simplemente disfrutamos de sus éxitos y aprendemos de ellos (en vez de unir a ellos nuestra felicidad), ya es otra cuestión…

Para profundizar en el tema, aquí tenéis mi artículo “Cinco lecciones de deportistas de élite” que se acaba de publicar en la revista “Body Life”. ¡Espero que os guste!

Temor al fracaso

Hubo un tiempo en que Carla Bruni era conocida pero no urbi et orbi…. Me refiero a cuando la ex top model italiana, tras triunfar en los años noventa en las pasarelas de más renombre internacional, decidió aventurarse en el mundo de la canción. De aquella Carla Bruni recuerdo algo que me gustó y se me quedó. Antes de lanzar su primer disco, a la pregunta de si no temía ser la enésima modelo que fracasaba al lanzarse al mundo de la música, su respuesta era indefectiblemente la misma: “EL FRACASO PARA MI SERÍA NO INTENTARLO”.

El mensaje es claro y potente: el hecho en si mismo de intentar algo nuevo es ya un éxito, a pesar de que siempre surgen agoreros que vaticinan el fracaso de las iniciativas. Como Carla Bruni añadía, aquellos que jamás arriesgan, aquellos que nunca emprenden iniciativas y que por tanto creen que nunca fracasan, son los que realmente viven en el fracaso permanente. Con su primer disco, Carla Bruni consiguió el reconocimiento de crítica y público. Su tono susurrante y sus melodías llegaron al gran público. El resto ya es bien conocido.

Por tanto, el inmovilismo es un fracaso en si mismo. Y a eso se puede añadir que a veces es casi peor el temor al fracaso que el propio fracaso. Es algo válido en cualquier momento, pero quizá lo es todavía más ante la necesidad de cambio a la que suelen empujar las crisis. Para ahondar más en el tema del fracaso y su opuesto, el éxito, puedes ver un artículo de hace un tiempo “El éxito, un asunto de sugestión, gestión y digestión”.